martes





Debo confesar que muchas veces me siento inservible.
Mi cabeza me da vida o muerte. Intento ver en la oscuridad, intento hacerlo funcionar, me estoy volviendo loco, desearía haberme quedado dormido hoy. Me arranco los ojos, contengo la respiración y espero, hasta que tiemblo.
Lloro por ayer, también por mañana. Estoy asustado. Todo lo que quiero es invierno. Me hundo en la noche, y siento el frío del hielo, si, el que me regalaste.
Estoy en un techo seguro, en lo profundote mi saca, sin percibir los cambios de la noche, oigo la oscuridad respirar, me doy cuenta de la desesperación callada.
La paranoia, la destructora, viene llamando a mi puerta, el dolor emana todos los dias, volviendo todas las noches, pero disminuirá despacio, y cuando esto ocurra, doy un paso, y respirare, y me voy a preguntar… ¿Qué encontraré?

¿Pueden oír lo que digo?, ¿pueden sentir lo que digo?... No.
La vida es la conjetura, haciéndote llorar, haciéndote pensar, haciéndote entender, por más que grites y no la entiendas, ella te tiende la mano y te hace pensar el dolor, haciéndote llorar, si…. Haciéndote cantar.
Toda mi vida he estado buscando algo, algo que nunca va a llegar, nunca conduzco a nada, nada de lo que hago satisface.
Toda la noche sueño con el día, y, cuando este llegue, que se valla lejos, dejándome la sensación de que nada valgo. Los fantasmas ya se apoderaron de mi, soy una niebla, no tengo sombra, solo tengo… ¿qué tengo?
Nada me ayuda, ni mi espíritu, ni mis gestos, ni mi habla, ni mi físico.
Quiero soñar, con los ojos abiertos, mirando el paraíso con una lagrima en mi ojo, viéndote ahí, Señor.




Mauro Nicolás Desiderio




Ella observa la oscuridad acercarse cerca de las ocho y media, se siente en el sauce llorón, ya que se puede identificar con el, sueña con salir de este lugar algún día, dice que nunca se ha sentido en casa, incluso, en su propia piel.
Se que no falta mucho tiempo, para que te conviertas en mariposa, se que eres débil y estas aguantando, vamos, inténtalo una vez mas.
Sueñas con cachorros y con esas alas que parecen paracaídas, sueñas con cascadas que te arrastran y encuentras consuelo dentro de historias y cuentos de hadas. No quieres pensar en eso, pero, no sos la única, no quieres ser lo que tienes que ser, quieres se la chica abrumada al final, quieres vivir una vida real y no solo fingir, sueñas con risas haciendo eco de tus sonidos favoritos, sueñas con ser una mamá de plástico, que nunca decepcionara, ¿sabes porque?, porque sueñas con un cielo abierto.
En si, todo esto no importa, mientras, tenga un final feliz.